Iniciada en la primera mitad del siglo XII y finalizada en el XIII.
Lo más celebrado es su famosísima Torre del Gallo así denominado el cimborrio que se eleva majestuoso sobre el transepto, que es deudor del de la catedral de Zamora pero más elegante y perfecto. Desde el Patio Chico se aprecia la cabecera con dos de sus ábsides y el cimborrio. A pesar de los aditamentos góticos y el agobio de la catedral nueva, se puede apreciar la hermosura y elegancia que debió impregnar a toda la construcción.
En el interior esta galanura se puede comprobar en las amplias naves separadas por arquerías apuntadas y cubiertas por bóvedas de crucería. Estos arcos caen sobre pilares cruciformes con semicolumnas en sus caras y otras columnillas acodilladas. Esta estructura columnaria ofrece gran número de capiteles tallados con magníficas esculturas y pertenecientes a varios maestros.
El claustro románico casi desapareció en el siglo XVIII tras el terremoto de Lisboa siendo sustituido por otro neoclásico, aunque se han rescatado algunos capiteles.

¿Conoces La Catedral ?