El Monasterio de la Cartuja es un ejemplo impresionante de la arquitectura barroca, con sus arcos dóricos y sus elaborados adornos y esculturas, y vale la pena visitarlo. La construcción empezó en 1516 y continuó durante los próximos tres cientos años pero el proyecto nunca se terminó. Al final, se confiscaron los terrenos del monasterio en 1836 y destruyeron el claustro y las celdas en 1842 y la casa del Prior en 1943.